La huella

   Ella vino, de muy lejos, para verlo. 
   El la llevó a ver cuatro mares, siete ciudades, tres desiertos y una montaña.
   Después,  ella volvió a su tierra.
   Quedaron  recuerdos: una prenda olvidada, cabellos azabaches que acechaban en lugares insospechados, su olor evanescente en las sábanas, y una huella de zapato en el interior de la puerta del carro (ella cruzaba una pierna).
   No tuvo el valor de borrarla. Desapareció con el tiempo. Igual que ella.

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