Efecto mariposa
Juan Ramón se cortó afeitándose y eso le dañó el genio. Le gritó a su mujer por cualquier cosa, y ésta, ofuscada, poco después miró feo a la empleada del tendero. Ella, a su vez, se desquitó con su novio, el cual, en una discusión durante el almuerzo, se negó a pagarle a un proveedor. Éste recibió, a continuación, un regaño de su jefe, que a pesar de tener la razón se ganó un insulto de su subalterno.
Así se fue trasmitiendo esa rabia, de persona en persona, hasta que llegó, al caer la tarde, a un abogado que, no bien abrió la puerta de su casa, mató al gato de una patada.
En toda esta serie de circunstancias desafortunadas, la cuchilla de Juan Ramón fue la única que actuó a sangre fría.
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