Una anciana estaba barriendo el antejardín cuando un cuervo se posó en la verja. Negro, con pintas grises en las alas, parecía observarla y de vez en cuando soltaba un áspero graznido.
La mujer lo miró con recelo. No era tan solo un animal para ella, sino un emisario del más allá que anunciaba la muerte. "¡Pajarraco del demonio!", gritó, amenazándolo con la escoba.
El cuervo, que había bajado ahí para buscar comida, graznó y levantó el vuelo.
Al día siguiente la anciana salió de la casa y comenzó a bajar la calle hacia la iglesia. El cuervo la observaba desde su nido, en las altas ramas de un abeto. Los pichones todavía eran débiles y vulnerables, y el cuervo, más aprensivo que de costumbre, veía en la mujer una amenaza. Tomó un piñón de una rama y lo dejó caer justo en el momento en que ella se aprestaba a bajar unos escalones. Por la sorpresa, pisó mal y se fue de bruces contra un sardinel, rompiéndose la nuca.
El pájaro voló hacia el techo de una casa, desde donde pudo ver, sin comprender, la escena que se produjo a continuación: vecinos alarmados y curiosos rodeando el cuerpo, luego la ambulancia y los lamentos de una mujer joven cuando se la llevaban.
Entonces voló hacia el basurero de la esquina a buscar comida para los pichones.
Al día siguiente la anciana salió de la casa y comenzó a bajar la calle hacia la iglesia. El cuervo la observaba desde su nido, en las altas ramas de un abeto. Los pichones todavía eran débiles y vulnerables, y el cuervo, más aprensivo que de costumbre, veía en la mujer una amenaza. Tomó un piñón de una rama y lo dejó caer justo en el momento en que ella se aprestaba a bajar unos escalones. Por la sorpresa, pisó mal y se fue de bruces contra un sardinel, rompiéndose la nuca.
El pájaro voló hacia el techo de una casa, desde donde pudo ver, sin comprender, la escena que se produjo a continuación: vecinos alarmados y curiosos rodeando el cuerpo, luego la ambulancia y los lamentos de una mujer joven cuando se la llevaban.
Entonces voló hacia el basurero de la esquina a buscar comida para los pichones.
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