Demasiado bueno para ser cierto


   Después de dos meses de relación, Jairo tuvo la sospecha de que ese amor perfecto que Laura le demostraba podría echarse a perder.
   "La gente dice piensa mal y acertarás", le dijo Laura cuando Jairo expresó sus temores. "Pero yo digo piensa bien y acertarás".
   Jairo aceptó la sentencia con la fe de un creyente. Pero, tiempo después, descubrió esa frase en un sitio de internet sobre superación personal. Poco a poco debió admitir que esas conversaciones en las que Laura explicaba el poder del pensamiento positivo tenían la intención de manipularlo y mantenerlo en la oscuridad sobre sus escapadas.
   "Esos celos se deben a tu inseguridad y tu baja autoestima", le decía ella. Él, enamorado, prefería creerle.
   Finalmente, luego de debatirse más de la cuenta entre sus sospechas y sus sentimientos, Jairo por fin comprendió que debió haber pensado mal, muy mal... e incluso, que en los casos en que había pensado mal, debió haber pensado peor.

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