Ocurrió en el verano de 1921. Un muchacho negro y una muchacha blanca se encontraron en un ascensor. Ella era la ascensorista; él sólo quería ir al baño que les permitían usar a los negros en el cuarto piso.
Las versiones sobre ese encuentro fueron diversas. Unos dijeron que el muchacho tropezó y le agarró el brazo a la blanca. Otros que él la atacó. Algunos, en secreto, insinuaron que los dos se conocían y hasta los habían visto besándose.
Sea como fuere, por causa de esa breve interacción, la ciudad de Tulsa ardió.
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