Ciclo de violencia


   Sólo hay una manera de romper el círculo vicioso de la violencia, y es que una de las partes del conflicto decida aguantar varios ataques sin responder, y luego ofrecer al enemigo una tregua. La idea es otorgarle la victoria sin hacer muchas concesiones.
   Desgraciadamente, el orgullo nacional y el deseo de venganza siempre priman sobre otras opciones más racionales. Es lo humano y natural. Como un huracán que una vez nace en medio del océano sólo  pierde la fuerza cuando toca tierra.
   El enemigo rechaza la tregua y nos da la razón: lanzamos un ataque con tal fuerza que se ve obligado a someterse.
 Por mucho tiempo, el enemigo será un animal agazapado en espera de su revancha, y nosotros tendremos que cuidar siempre nuestras espaldas.


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