El anciano
El árbol se levanta en medio de la isla, casi tan alto como una montaña. Es el progenitor de una especie que crece en todo el archipiélago, donde también proliferan las palmas y los helechos. Los habitantes de la isla lo llaman "El Anciano", y lo consideran el padre de todos los seres, pues no ha habido generación que no haya crecido bajo su sombra. Su fronda es siempreverde y sus ramas superiores se ocultan entre las nubes; su tronco descomunal parece hecho de madreperla, con vetas de colores fosforescentes; sus monumentales raíces sobresalen en el horizonte, como serranías.
Las tradiciones cuentan que el árbol dio origen a todo el archipiélago, cuyas islas fueron surgiendo de vástagos que nacieron de semillas esparcidas por el viento.
Son muy pocos los que han visto una hoja de aquel árbol flotando en el mar. Pero dicen que quien las encuentra, hace de ellas pócimas para curar la infertilidad, y es sabida la leyenda que habla de la rama que cayó del cielo, con la que los habitantes de la isla hicieron flechas y lanzas fosforescentes para rechazar la invasión de una coalición de reyes rebeldes de las otras islas, celosos de los que vivían bajo la sombra del Anciano. Su voluntad se hizo evidente y nunca más lo volvieron a intentar,
Los rayos de sol y luna que se filtran entre el ramaje del Anciano forman en el suelo figuras y símbolos que los adivinos de la isla interpretan. Los fieles vienen a ellos para escuchar sus profecías, que hablan siempre de períodos claroscuros.
Pero los habitantes de la isla no consideran al Anciano un dios. Su lenguaje, vegetal como todo lo demás que existe ahí, no puede concebir ese concepto. Por eso nunca nadie pensó en ofrecerle sacrificios o dedicarle días sagrados. Lo saludan todas las mañanas, sin rituales ni abluciones, como quien saluda a un familiar, y al caer la tarde le dan las buenas noches.
Ultima voluntad
Su peor temor era morir solo en una cama de hospital, abandonado por todos. Así que decidió pegarse un tiro en medio de una reunión familiar.
Ciclo de violencia
Sólo hay una manera de romper el círculo vicioso de la violencia, y es que una de las partes del conflicto decida aguantar varios ataques sin responder, y luego ofrecer al enemigo una tregua. La idea es otorgarle la victoria sin hacer muchas concesiones.
Desgraciadamente, el orgullo nacional y el deseo de venganza siempre priman sobre otras opciones más racionales. Es lo humano y natural. Como un huracán que una vez nace en medio del océano sólo pierde la fuerza cuando toca tierra.
El enemigo rechaza la tregua y nos da la razón: lanzamos un ataque con tal fuerza que se ve obligado a someterse.
Por mucho tiempo, el enemigo será un animal agazapado en espera de su revancha, y nosotros tendremos que cuidar siempre nuestras espaldas.
Times Square
Jason Smith era un tejano que vivía en Nueva York, hacía ya muchos años, por lo que sus ideas ahora tendían a ser más liberales, y en los últimos tiempos lo oyeron comentar, en un bar del Lower East Side, que el número de muertes causadas por armas de fuego era inaceptable, y había llegado la hora de hacer algo.
Durante toda una semana lo vieron en los alrededores de Times Square, con un letrero que decía "Arms Control Now".
Hasta el pasado domingo, cuando lo encontraron a él y a su letrero acribillados en la acera.
En el bar comentan que si no hubiera sido tejano, tal vez no lo habrían matado. Hasta la policía sospecha que los asesinos vinieron de Texas.
De ser así, Jason no habría muerto por su opinión sobre la Segunda Enmienda, sino por traidor.
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