El monstruo

 
   El cuento que los mayores inventaban para que los niños se portaran bien estaba tratando de forzar la puerta. Afuera sonaban alarmas, gritos, explosiones.
   La niña se tapó con una manta y trató de no respirar. El monstruo violó la cerradura e irrumpió. Sobre la cama vio el inútil escondite y dos ojos de un horror indescriptible. En esa mirada vio su imagen reflejada.
   La niña lo vio retroceder, como pidiendo perdón.
   Cuando vinieron a rescatarla, el monstruo había escrito en la pared, antes de salir: "Opónganse a aquellos que descreen de Dios, luchen, pero no roben del botín de guerra, no quebranten sus promesas, no mutilen, y no maten a los niños”