Mateo los menciona en su crónica de la Natividad. No dice que fueran tres, ni que fueran reyes, sino que fueron "magi", sabios del oriente que dijeron haber seguido una estrella en el oeste que anunciaba el nacimiento del rey de Israel. El evangelista habla de los obsequios de mirra, oro e incienso, y por eso en la imaginación popular los visitantes fueron tres. Vinieron a honrar a un rey, y por eso, tal vez, las leyendas los revistieron de realeza.
Lucas, el otro evangelista que habla del nacimiento de Jesús, no los menciona en absoluto. Habla en cambio de un ángel del señor que avisa a unos pastores de ovejas que ha nacido el Mesías y les ordena que vayan a adorarlo.
Marcos, el primer evangelista (Mateo y Lucas se basaron en él), comienza su crónica cuando Jesús es un hombre mayor; y en Juan, el último evangelista, Jesús es más un dios que un hombre: el verbo hecho carne. Ninguno de los dos se preocupan por si hubo o no un pesebre.
Los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar, son extra bíblicos y aparecieron por primera vez en mosaicos del siglo IV de la era común.
La biblia condena la magia y la astrología, lo cual explica que se haya tratado de ocultar que los magi vinieron de Persia y que muy posiblemente fueron astrólogos zoroastrianos.