La venganza de Abel


   Abel era pastor y el olor a grasa quemada de sus sacrificios agradaban a Yahvé. Cain era agricultor y sus ofrendas vegetales no apelaban a los sentidos del dios. Humillado por tan caprichosa exclusión, Cain tomó la  justicia por mano propia y mató a Abel.
   El dios expulsó a Cain de la tierra del Edén, pero el castigo impuesto no fue suficiente para aplacar su ira, y durante gran parte de la historia, los ganaderos han sido una espina en el costado de los agricultores.
   Cuando vinieron las hordas de los hunos a arrasar los reinos cristianos de Occidente, y los turcos selyúcidas a destruir el Imperio Bizantino, medio siglo después, aquellos nómadas criadores de caballos no fueron tomados por lo que eran: emisarios de la justicia divina vengando la sangre de Abel, que todavía clamaba desde la tierra.